lunes, 12 de septiembre de 2016

Si Ryanair las pesa, tú también puedes. Niños sin cargas espaldas sanas.


Mochila: Recipiente a modo de bolsa que llevan los niños / adolescentes colgada de la espalda, procedentes del domicilio, al ir a la guardería / escuela / instituto y cuya utilidad es transportar al centro educativo todo aquello que se considera necesario durante su estancia en él. Al finalizar la jornada ese viaje debe ser de vuelta, con un contenido aproximadamente igual del que deberíamos descontar el peso correspondiente al desayuno y a todos los objetos que el niño haya perdido durante la mañana (algo no desdeñable).

Contenido y peso de los elementos de la mochila.

Los pesos aquí mostrados están expresados en gramos y han sido verificados por el autor con una balanza digital de cocina (Jata) habiéndose empleado para los objetos más voluminosos una de baño (Polty). Los pesos corresponden al promedio de varios elementos similares y, en algunas ocasiones, a los márgenes que la lógica confiere.

            Peso en gramos de los elementos que suele contener una mochila (en condiciones normales):

Elemento
Peso
La propia mochila
350-700
Tupper desayuno
50
Pieza de fruta
100-200
Bocadillo
75-150
Estuche de un piso
350-400
Agenda escolar
25
Libro fino
350-500
Libro grueso o diccionario 
700-1000
Carpeta y conenido
1000
Cuento infantil
75
Calculadora
250
Ropa de recambio
150

¿Hasta cuanto debería soportar la espalda de un niño?








Atendiendo a las recomendaciones que nos indican que el peso a transportar no debería superar el 15% del peso del niño, y concediendo un 10% adicional de margen antes de darle la consideración de inaceptable, con la siguiente tabla nos podemos hacer una idea del peso total en quilos aconsejable a transportar cada día:


Edad
Peso medio
Aceptable
En llímite
Inaceptable
Guardería
0-3
13
< 2
2 a 2,5
>2,5
Preescolar
3-6
18
<2,7
2,7 a 3,6
>3,6
Escolar
7-12
30
<4,5
4,5 a 6
>6
Adolescente
13-15
45
<6,5
6,5 a 9
>9

Claro que esto no deja de ser una estimación y lo más recomendable sería que ajustaseis el peso de la mochila en función de la siguiente fórmula:



Si el resultado de la operación de multiplicar el peso del niño por 1,5 y dividirlo por 10 es inferior al peso de la mochila podemos ir pensando en aligerarla.

Con todo lo dicho podemos aventurarnos a decir que el contenido de las mochilas en las diferentes edades debería ser aproximadamente el siguiente:

  • Guardería: Mochila pequeña con el desayuno, ropa de recambio y la agenda.
  • Preescolar: Mochila de tamaño moderado con el desayuno, la agenda, el estuche (si procede) y no más de uno o dos libros.
  • Escolar: Similar a la anterior teniendo en cuenta que los libros en esa etapa son más pesados.
  • Adolescente: Teniendo cuenta la gran variabilidad de peso de los niños/as de ese grupo de edad la recomendación sería hacer un cálculo estimado a principio de curso según la fórmula expuesta previamente.

Resumiendo:

En demasiadas ocasiones el peso que soportan los niños a sus espaldas es excesivo y les puede suponer problemas, cuanto menos, de dolor.

  • De los padres depende controlar ese peso comprando mochilas ligeras, no incluyendo en ellas más de lo necesario y llamando la atención a los profesores cuando les apremien a llenarlas.
  • De los educadores depende tomar nota de todas las consideraciones expuestas al respecto.
  • De nosotros depende hacerlo saber.

Pesar la mochila con su contenido habitual una o dos veces durante el curso puede dar idea de la idoneidad del peso que acarrea el niño. Si Ryanair lo hace tú también puedes.



sábado, 10 de septiembre de 2016

Mi (casi) primera punción lumbar.

BASADO EN HECHOS REALES

Con el fin de evitar posibles acciones legales la identidad de los personajes que aparecen ha sido modificada. Salvo la mía. De momento no tengo intención de denunciarme.

La presente historia se desarrolla a mediados de los ochenta, en una sala de urgencias de cualquier hospital comarcal de la Catalunya industrial (de aquella época) apuntalada por columnas metálicas debido al devastador efecto que las termitas habían ejercido sobre las originales de madera.

Mati siempre fue una de mis adjuntas de guardia favoritas en mi etapa de residente. Era, y lo sigue siendo porqué tuve oportunidad de conversar con ella hace unos meses, simpática, afable y divertida. La única persona que por tal de mantener su dieta mediterránea era capaz de salir de la guardia a la calle a comprarse los ingredientes necesarios. No era una dieta mediterránea habitual, era la versión francesa: se pasaba el día comiendo cruasanes de chocolate.

Pero si algo nos empujaba a los residentes a querer hacer guardias con Mati no era su arrolladora personalidad, ni su generosidad para con nosotros cuando volvía de la pastelería, era su predisposición total a enseñarnos cualquier procedimiento nuevo a los residentes. A lo mejor –no voy a entrar a discutir este aspecto- por ser ella la adjunta más joven y yo el R1 coincidimos en muchas guardias de viernes…

Una de esas tardes de viernes teníamos en un box un niño de unos siete años con una sospecha de meningitis: fiebre, mal estado general, vómitos, Kerning y Brudzinki positivos, hemograma compatible… En fin, lo que vendría a ser una meningitis de libro (de pediatría).

-          ¿Te atreves con la punción lumbar? Dijo Mati con esos ojillos brillantes clavados en mi ser que se estaba temiendo la pregunta.

-          ¡Claro! Respondí inmediatamente cual R1 con ansias de aprender.

Todo estaba preparado: Pedro el más grande, que no mayor de nuestros residentes, aguantaba al niño, sus 1,92 metros daban para eso y para mucho más. Mati, después de haberle dado un repaso al procedimiento,  se mantenía apartada, contemplando la situación desde una distancia suficientemente prudente como para no echar el aliento en el cogote de ninguno de los tres, dispuesta a recoger las muestras llegado el momento.

Y ahí estoy yo. Busco el espacio entre las apófisis de las vértebras, lo marco suavemente con una presión de la uña.  Saco la aguja de su funda. Le quito el capuchón y empleo el dedo pulgar de la mano izquierda a modo de guía para empezar a penetrar con la aguja por el lugar marcado. Todo perfecto, sin fisuras, como si lo hubiera hecho miles de veces. De haber estado en una película del Doctor Gannon, sin ninguna duda este hubiera sido el momento en que cualquier bellezón puesto a enfermera me hubiera secado el sudor de la frente. No era el caso…  El caso era que la aguja no entraba, se incurvaba respondiendo a mi presión sin atravesar ni un ápice la piel del niño. Cuanto más presionaba yo más se incurvaba la aguja, una y otra vez…

Viendo la tardanza y que la cantidad de sudor en mi frente iba creciendo de manera proporcional a ella Mati decidió dar un par de pasos hacia mí, mientras preguntaba, como quién no quiere la cosa: ¿No estarás pinchando hueso?*

*NdR: Pinchar hueso es, textualmente, eso. Si determinas  mal la zona a puncionar pinchas en alguna zona de la vértebra y, evidentemente, la aguja no progresa. Es uno de los errores más frecuentes en las punciones de los novatos.

- No, no, no es eso –dije mientras ella llegaba a colocarse a mi lado- es que ni tan solo atravieso la piel.  Lo siguiente que vi fueron las lágrimas que le saltaban de pura risa… Tuvo que respirar varias veces antes de haber tomado el resuello suficiente como para decirme que en lugar de haber sacado del capuchón la aguja había tomado el fiador que estas llevan en su interior para evitar que se obstruyan ar ir atravesando los diversos tejidos. Evidentemente eso es tan sumamente fino que se dobla con la más mínima presión.

En fin… nobody is perfect.

Moraleja: No hay mejor teoría que diez prácticas.

En mi segunda punción lumbar coincidimos los mismos  protagonistas. Era un niño más pequeño, cuando lo empecé a pinchar saltó de la camilla, estábamos los tres tan pendientes del procedimiento y de cómo tomaba yo la aguja que Pedro olvidó agarrarlo. Por suerte lo pescó al vuelo y la cosa no tuvo más consecuencias. Pero eso ya es otra historia.


Steely Dan - Do it again

Para saber más:

¿Se realiza correctamente la punción lumbar en pediatría? Revisión de las recomendaciones actuales y análisis de la realidad en: http://www.analesdepediatria.org/es/se-realiza-correctamente-puncion-lumbar/articulo/S1695403312000604/





miércoles, 24 de agosto de 2016

(In)Comunicación y sobreprescripción de antibióticos.

Esta entrada es la traducción de una colaboración con la revista "Vincles amb Primària" ligada al proyecto del mismo nombre del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Podéis ver el original aquí y de paso le echáis un vistazo a la revista en la que lo menos relevante es mi artículo.




El pasado tres de mayo, los CDC, en colaboración con una mesa de expertos y el Pew Charitable Trusts, una ONG de Estados Unidos con gran influencia, entre otros, en temas de salud, publicó un análisis en el Journal of the American Medical Association (JAMA), en el que, bajo el título de Prevalence of Inappropriate Antibiótic Prescriptions Among US Ambulatory Care Visits, 2010-2011, y tras estudiar más de 182.000 visitas - de las que un 12,6% condujeron a una prescripción de antibióticos- se hace patente que en el 30 por ciento de estas prescripciones, en consultas de atención primaria y hospitalarias y servicios de urgencias, el uso de antimicrobianos era innecesario - lo que significa que no se deberían haber recetado-.





Muchos de estos antibióticos innecesarios fueron prescritos para patologías respiratorias agudas, incluyendo el resfriado común, la bronquitis aguda y la faringitis vírica.


Añadamos a eso que esta estimación de la utilización innecesaria no ha tenido en cuenta el uso inadecuado de antibióticos adicional derivado de la selección de un principio activo equivocado o de la prescripción equivocada en cuanto a la dosis o a la duración, lo que significa que el uso inadecuado total es, probablemente, todavía mayor.


Prescripción de antibióticos sistémicos en atención
primaria en Europa en DDO por mil habitantes/dia.
Fuente ECDC website.
Y si estas cifras están de actualidad por ser las últimas que se han hecho públicas en los EEUU, en nuestro país no son mucho más esperanzadoras.
Esta ingente cantidad de prescripciones innecesarias de antibióticos es persistente en el tiempo a pesar de años de advertencias sobre el aumento de las resistencias microbianas, la aparición de las denominadas "superbacterias", y las llamadas de atención orientadas a usar los antibióticos adecuadamente.
Sin embargo, ¿cómo es que los médicos seguimos recomendando el uso de estos medicamentos cuando no son necesarios? En la mayoría de los casos no es porque no sepamos cuando debemos utilizarlos. Casi todos los médicos saben que el resfriado común, la faringitis vírica y la bronquitis aguda no necesitan antibiótico. ¿Entonces? Demasiado a  menudo los médicos se preocupan "en exceso" por la satisfacción del paciente. Y en ese celo desmedido creemos percibir que nuestros pacientes quieren antibióticos, y queremos que estén satisfechos con nuestra labor, esto, a veces, nos lleva a prescribir cuando no lo deberíamos hacer.
Tendencia de la prescripción de antibióticos sistémicos en España medida en DDO por mil habitantes/día.
Fuente ECDE website.

Pero, ¿realmente los pacientes y sus familias quieren antibióticos? Puntualmente lo hacen porque piensan que les será bueno y conseguirán sanar antes, pero muchas veces los pacientes no esperan de nosotros que les recetemos antibióticos, pero no nos lo hacen saber. Cualesquiera que sean sus expectativas, la mayoría de ellos confían en nosotros para hacer un diagnóstico correcto y recomendarles el tratamiento adecuado: antibióticos cuando sea imprescindible y sin antibióticos cuando no se necesiten.
Debemos emplear el tiempo necesario para educarles y explicarles que tomar antibióticos cuando es evitable los expone a un riesgo  de reacciones alérgicas o diarreas, en ocasiones, potencialmente mortales, como puede suceder en aquellas cuyo causante es Clostridium difficile
Lo que la mayoría de nuestros pacientes realmente quieren y esperan de nosotros es una comunicación fluida y comprensible. Aplicándola incluso la mayoría de los pacientes que esperan antibióticos quedarán satisfechos si somos capaces de transmitir con eficacia las respuestas a las siguientes preguntas:



  • ¿Cómo podemos saber si se necesitan antibióticos o no? ¿Qué es aquello que obtenemos de una consulta que nos ayuda a tomar nuestra decisión?
  • ¿Cuánto pueden esperar para obtener una mejoría?
  • Mientras tanto, ¿qué pueden hacer para sentirse mejor?
  • ¿Cuándo deberían volver si no mejoran o empeoran?



Estas respuestas les darán la confianza necesaria para anteponer nuestros consejos a sus prejuicios sobre el tratamiento. La comunicación puede ayudar a proporcionar una atención de calidad a nuestros pacientes: hacer diagnósticos correctos, recomendar los procedimientos adecuados, proteger a nuestros pacientes de los daños de los tratamientos innecesarios, y ayudarles a sentirse mejor. Poniéndolo en práctica, estamos trabajando para eliminar el uso innecesario de antibióticos y combatiendo la resistencia microbiana que genera su mal uso y que es una amenaza para a todos nuestros pacientes.


No dejemos que una de las mejores herramientas de las que disponemos muera fruto de su propio éxito.





Para saber más: 



miércoles, 3 de agosto de 2016

Nutrición durante el embarazo (Primera parte).

Este es el tercero de varios post escritos para la plataforma Pediaskin sobre la alimentación, previa y durante el embarazo, de la futura madre. Reproducido con permiso del mencionado portal y disponible también en La nutrición materna durante el embarazoDado que algunos de esos denominados "artículos de expertos" requieren registro en dicha plataforma lo reproduzco aquí en abierto a la vez que os invito a registraros en ella para tener acceso a todos sus contenidos.


Conflicto de intereses: Mi participación en Pediaskin es totalmente voluntaria y desinteresada y responde a una petición de los reponsables de la misma. Por dichas/s colaboraciones no he recibido compensación alguna ni en metálico ni en cualquier otra forma.

El embarazo se caracteriza por una adaptación de los órganos y del metabolismo materno a las demandas del crecimiento fetal y de su desarrollo.


Piensa por dos, pero no comas por dos.

En ese periodo se producen cambios en el procesado de los hidratos de carbono, de los lípidos y de los aminoácidos para asegurar el aumento de consumo y gasto de energía y de nutrientes de la madre, debido al suministro continuo de nutrientes al feto en crecimiento. Esos ajustes en el metabolismo de los nutrientes y la fisiología materna se deben principalmente a modificaciones hormonales controladas por la placenta, el cuerpo lúteo y el propio feto que vierten hormonas a la circulación materna afectando al metabolismo de todos los nutrientes.
Entender el crecimiento normal del feto, su desarrollo y su maduración, parámetros en los que influye la nutrición materna,  es importante para la comprensión de las complicaciones que pueden surgir durante el embarazo para el recién nacido, tales como un crecimiento alterado o malformaciones congénitas.
Por lo tanto, el crecimiento y el desarrollo del feto son el resultado del genoma fetal, que desempeña un importante papel en la determinación del tamaño fetal, y el medio ambiente intrauterino que depende del metabolismo materno, la función placentaria, la transferencia adecuada de nutrientes de la madre al bebé y el estatus hormonal. A todo ello se le debe unir la importancia que juega el estado nutricional de la madre, trascendental en el desarrollo del embarazo y en desencadenar alteraciones epigenéticas.

Requerimientos energéticos.
“Piensa por dos, pero no comas por dos”, ese debería ser el lema de la embarazada. Sus necesidades energéticas se ven incrementadas especialmente en los dos últimos trimestres, mientras que en el primero las necesidades calóricas permanecen prácticamente sin variaciones. El cálculo de una dieta equilibrada en una embarazada debería tener en cuenta esa consideración.

Las instituciones sanitarias, encabezadas por la OMS, recomiendan el incremento de calorías diarias en 360 y 475 en el segundo y tercer trimestre respectivamente.

Durante todo el embarazo esas calorías deberían estar distribuidas de la siguiente manera:
  1. Grasas: entre el 20 y el 35% del total de calorías.
  2. Hidratos de carbono: entre el 45 y el 65% del total de calorías.
  3. Proteínas: entre el 10 y el 35% del total de calorías.
Se recomienda aumentar los aportes protéicos en unos 25 gramos por día de promedio cuando se entra en el tercer trimestre. En países desarrollados esas necesidades son fácilmente alcanzables debido a la aparente comodidad con la que se accede a comida de origen animal que conforma la mayor parte del contenido en proteínas de la dieta. En regiones del mundo más desfavorecidas esos requerimientos podrían ser difíciles de alcanzar.

Proporción de ingesta de grasas
La proporción de ingesta de grasas no difiere de la recomendada a la población en general, se debería hacer hincapié en potenciar las fuentes que proporciona ácidos grasos esenciales como el ácido linoleico (Ω-6) y el ácido α-linolénico (Ω-3). La relación de los dos ácidos grasos no debe ser mayor de 5: 1. La cantidad total de ácido linoleico debería estar entre el 5% - 10% de las calorías totales y la ingesta de ácido α-linoleico entre el 0,6% - 1,2% del total de calorías.
Para alcanzar los niveles de ácidos grasos Ω-3  poliinsaturados de cadena larga sería recomendable la ingesta de unos 200 mgrs. día de ácido docosohexanóico, cantidades que se pueden alcanzar con la ingesta de dos veces por semana de una ración de pescado de los cuales sería deseable que una de ellas fuese de pescados oleosos tipo caballa, arenque, sardinas o salmón.

Se debería evitar la ingesta de pescado carnívoro de gran tamaño ya que es el representante del eslabón final de la cadena trófica marina y pueden contener elevadas concentraciones de sustancias tóxicas.

En referencia a los carbohidratos, la permisividad de su ingesta alcanza los 175 gramos por día. Cada vez hay más evidencia de que no únicamente la cantidad es un factor importante, sino que debería tener en cuenta factores cualitativos como el índice glucémico y  la carga glucémica de los alimentos ingeridos.



En espera de la aparición de la segunda parte de esta entrada a lo mejor también te interesan los dos post previos relacionados: ¿Cuándo empieza la alimentación infantil? y Epigenética. La nutricion materna previa al embarazo




lunes, 1 de agosto de 2016

Epigenética. La nutrición materna previa al embarazo.

Este es el segundo de varios post escritos para la plataforma Pediaskin sobre la alimentación, previa y durante el embarazo, de la futura madre . Reproducido con permiso del mencionado portal y disponible también en La nutrición materna previa al embarazo .Dado que algunos de esos denominados "artículos de expertos" requieren registro en dicha plataforma lo reproduzco aquí en abierto a la vez que os invito a registraros en ella para tener acceso a todos sus contenidos.
Conflicto de intereses: Mi participación en Pediaskin es totalmente voluntaria y responde a una petición de los reponsables de la misma. Por dichas/s colaboraciones no he recibido compensación alguna ni en metálico ni en cualquier otra forma.


Barry White.- Let the Music play.




¿Podría empezar la correcta alimentación del bebé antes del embarazo?


Yendo un poco más allá que lo que abordamos en el anterior artículo ¿Cuándo empieza la alimentación infantil?, ¿podría empezar la correcta alimentación del bebé antes del embarazo? Tal y como se ha apuntado, la nutrición materna es uno de los factores clave que puede afectar al desarrollo y al crecimiento del bebé. No sólo es importante la disponibilidad de energía o macronutrientes para la madre, sino que debe existir una buena biodisponibilidad de los mismos en las fases particularmente vulnerables del desarrollo fetal. 
La epigenética, el estudio de las funciones de genes modificados que no pueden ser explicadas únicamente por alteraciones en la secuencia de los nucleótidos, nos describe modificaciones en la expresión genética que incluyen metilaciones de las histonas, acetilaciones y fosforilaciones del DNA y el silenciado del DNA como expresión de su metilación a largo plazo. Los cambios epigenéticos responden a variaciones de las condiciones del entorno intrauterino y son capaces de inducir alteraciones permanentes en la estructura de los sistemas metabólicos y en su función, aumentando con ello la susceptibilidad a patologías crónicas. La nutrición subóptima de la madre se ha demostrado capaz de inducir estos cambios epigenéticos.

Las recientes aportaciones epidemiológicas dan apoyo a que los fenómenos epigenéticos que contribuyen al desarrollo de la obesidad infantil podrían estar determinados por el estado nutricional de la madre antes y durante el embarazo

Se debe cuidar la salud de la futura madre, en general, previa al embarazo. Contribuirán a ello una puesta al día del estado vacunal, un control adecuado de enfermedades crónicas como la diabetes o el hipotiroidismo, indicar la realización de un nivel de ejercicio adecuado, mantener el peso corporal en los márgenes de la normalidad y seguir una alimentación saludable.
Un buen estado nutricional y una dieta equilibrada previos a la concepción contribuyen a una salud materna óptima para un desarrollo fetal en las mejores condiciones desde el primer momento del embarazo. Una dieta saludable, tal y como se recomienda en la población general, debería ser suficiente para cubrir las necesidades en un estadío precoz del embarazo. Sin embargo a eso debemos unir algunos nutrientes esenciales y la abstención de algunos factores de riesgo como pueden ser la ingesta de alcohol o el tabaquismo. 
Habida cuenta que muchos embarazos no son planeados y muchas mujeres pueden no ser conscientes de la importancia de la nutrición antes de la concepción, los profesionales sanitarios debemos tomar la iniciativa en abordar este tema con todas las mujeres en edad de procrear. 
La obesidad de la gestante es un problema capaz de acarrear problemas para la salud de la madre y del bebé tales como alteraciones en la tolerancia a la glucosa y diabetes gestacional, hipertensión, aborto espontáneo, nacimientos pretérmino y preeclamsia. Las gestantes obesas suelen tener más complicaciones en el momento del parto y sus bebés están más predispuestos a padecer anomalías congénitas, fracturas de clavícula, macrosomía y posterior obesidad. Es posible que una reducción de peso de la madre previa a la concepción pueda evitar todas esas complicaciones.

El bajo peso de la madre también se ha relacionado con complicaciones tales como parto prematuro o un bajo peso del recién nacido

El ácido fólico es necesario para la división celular y juega un papel importante en la prevención de defectos del tubo neural. El efecto protector del ácido fólico frente a esas patologías está sobradamente demostrado. Los defectos del tubo neural son malformaciones congénitas que resultan del fallo en el cierre del tubo neural durante la embriogénesis entre los días 21-28 después de la concepción. Es por ello de suma importancia que toda mujer en edad reproductiva tenga una ingesta adecuada de folatos. Las recomendaciones actuales apuntan como adecuado un suplemento de 400 microgramos día de ac. fólico desde un mes antes de la concepción hasta las 12 semanas de embarazo. 
Otro nutriente importante a tener en cuenta en la madre es el yodo. Su papel en las hormonas tiroideas es fundamental para el buen desarrollo del embarazo y para el buen funcionamiento del desarrollo hormonal fetal. Al principio del embarazo el tiroides materno genera un exceso de hormonas para cubrir las demandas fetales hasta que alrededor de las 12 semanas de embarazo el tiroides fetal genera su propia hormona con la incorporación transplacentaria de yodo materno.

Para garantizar un neurodesarrollo correcto del feto la madre debe asegurar que su ingesta de yodo es la adecuada

Un déficit de yodo materno podría tener como consecuencia en el recién nacido el desarrollo de bocio, déficits intelectuales, retraso del crecimiento y un hipotiroidismo neonatal, así como un aumento de los embarazos perdidos y de la mortalidad infantil. Independientemente del consumo adecuado de yodo en la dieta las mujeres deben tomar un suplemento de yodo diariamente para asegurar un suministro adecuado del mismo, incluso antes de la concepción y en etapas muy tempranas del embarazo. 

Puede que también te interese ¿Cuándo empieza la alimentacion infantil?




domingo, 31 de julio de 2016

¿Cuándo empieza la alimentación infantil?



Este es el primero de varios post escritos para la plataforma Pediaskin sobre la alimentación, previa y durante el embarazo, de la futura madre . Reproducido con permiso del mencionado portal y disponible también en ¿Cuándo empieza la alimentacion infantil? .
Dado que algunos de esos denominados "artículos de expertos" requieren registro en dicha plataforma lo reproduzco aquí en abierto a la vez que os invito a registraros en ella para tener acceso a todos sus contenidos.


Conflicto de intereses: Mi participación en Pediaskin es totalmente voluntaria y responde a una petición de los reponsables de la misma. Por dichas/s colaboraciones no he recibido compensación alguna ni en metálico ni en cualquier otra forma. 

Emerson Lake & Palmer.- From the beginning.


¿Podríamos convenir que la alimentación del bebé comienza en el preciso momento de la concepción?

A estas alturas del curso recomendar la lactancia materna como la mejor forma de alimentar a nuestros pequeños parece una reiteración innecesaria, desafortunadamente los números no acompañan.Ni en los países desarrollados, ni en aquellos con niveles más bajos de ingresos. Las recomendaciones de la OMS al respecto no se cumplen ni de lejos. La estimación está, a nivel global, en que únicamente 1 de cada 3 lactantes es alimentado siguiendo dichas directrices. 
En el mundo de la nutrición si una cosa está clara y en ella coincidimos, extrañamente (por la coincidencia, que no por el contenido), todos los implicados en la salud infantil es que la lactancia materna es el mejor alimento que se le puede ofrecer a un bebé desde su nacimiento.
Entonces, ¿cuándo comienza la alimentación del lactante?
Imagen tomada de la paltaforma Pediaskin.

¿Podríamos convenir que la alimentación del bebé comienza en el preciso momento de la concepción?, la adecuada nutrición de la madre y un estilo de vida apropiado durante el embarazo serán factores determinantes para dar a luz a un recién nacido en las mejores condiciones. El embarazo condiciona cambios importantes en el metabolismo materno orientados a un aporte óptimo al feto.
Los cambios en el metabolismo de los carbohidratos: En la primera mitad del embarazo las adaptaciones fisiológicas del metabolismo materno preparan el cuerpo para las altas exigencias del rápido desarrollo fetal y para apoyar ese crecimiento en la segunda mitad del embarazo. El primer trimestre está marcado por un incremento de la lipogénesis y un aumento del almacenamiento de grasas.
En la segunda mitad del embarazo, y debido a que la glucosa es el nutriente preferido por el feto, se desarrolla una moderada resistencia a la insulina en la madre que condiciona unos valores plasmáticos de glucosa algo más elevados para que esta difunda a través de la placenta con mayor facilidad.

Los cambios en el metabolismo de los lípidos inducen un incremento en las reservas de grasas en el primer y segundo trimestre  

Mientras se favorece la movilización de la grasa al final del embarazo, coincidiendo con le momento de máximo crecimiento fetal.  Durante el primer y segundo trimestre, el aumento de concentraciones de estrógenos, progesterona e insulina y favorecen los deposición de lípidos e inhiben la lipólisis resultando en una acumulo de depósitos de grasa materna. Al final del embarazo, se producen cambios del metabolismo materno de un estado anabólico a un estado catabólico con lo que se promueve el uso de lípidos como fuente de energía materna preservando al mismo tiempo la glucosa y los aminoácidos para el feto. 
Esto permite a las mujeres embarazadas reducir al mínimo el catabolismo proteico y utilizar los lípidos almacenado para mantener la glucosa y las proteínas para el feto. La disminución de la absorción de lípidos en el tejido adiposo a través de una resistencia relativa fisiológica a la insulina, la reducción de la actividad de la lipoproteín-lipasa, y el aumento de la lipólisis y la movilización de los depósitos de lípidos dan como resultado un aumento constante de los triacilgliceroles (TAG), ácidos grasos no esterificados, el colesterol, y las concentraciones de lipoproteínas en sangre hasta el momento del parto.

Tras las primeras 10 semanas de embarazo, la concentración de TAG en suero en mujeres embarazadas es un 20% más alta que en las mujeres no embarazadas

 Así, alcanza un valor de aproximadamente tres veces mayor que la de las mujeres no embarazadas al final del embarazo.